¿Qué es el Socialismo?

En el libro “WHAT IS SOCIALISM?” [¿Qué es el Socialismo?] de James Boyle, en las páginas 909, 91 y 92 leemos que los jesuitas impusieron el comunismo sobre una gran cantidad de poblaciones de aborígnes del Paraguay que llamaron “reducciones”.

Incluso el jesuita Victor Cathrein afirma que “Su Socialismo (que es la refutación estándar católica romana del marxismo)”, porque, agregamos nosotros, está sustentado en la Doctrina Social de la iglesia católica. Cabe indicar que en próximas entregas mostraremos que también el Marxismo es un engendro del perverso vientre del jesuitismo.

Esta información ayuda a comprender que son los jesuitas quienes con del socialismo, que inventaron en las Reducciones, están destruyendo Sudamérica y ahora están luchando para imponer en #Guatemala.

El texto traducido dice así:

Utopismo experimental

[…]

Una de las empresas más interesantes y exitosas jamás emprendidas por la Orden de los jesuitas fue el establecimiento de una serie de asentamientos comunistas o “reducciones”, como se les llamó, en el país sudamericano del Paraguay, a principios del siglo XVII siglo. Estas “reducciones” se establecieron en virtud de un privilegio conferido a los jesuitas por el Papa Gregorio XIII, que les autorizaba a comerciar.

Los asentamientos se extendieron gradualmente sobre el país regado por el Paraná y el Uruguay y continuaron floreciendo hasta que la Orden de los Jesuitas fue suprimida en 1767.

El plan de gobierno de las “reducciones” era parroquial, siendo administrado enteramente por el clero parroquial. Los indios nativos fueron reunidos en aldeas, cada pueblo tenía su iglesia y cura, que fue asistido por varios sacerdotes.

Todos los bienes se tenían en común, los víveres producidos por cada asentamiento eran almacenados en almacenes, de los cuales cada familia recibía lo suficiente para sus necesidades, se hacía provisión especial para ancianos, viudas, huérfanos y enfermos.

El excedente de los productos se vendía por agentes en Buenos Aires y los recibos se utilizaron en parte para pagar impuestos al rey, y en parte para comprar adornos para la iglesia, y el resto en comprar artículos de necesidad que los colonos no podían fabricar para sí mismos.

En 1732 había treinta aldeas o parroquias bajo el cuidado de los misioneros, con una población de 141.000. Este fue probablemente el intento más exitoso en el comunismo desde los días de la Atenas clásica; Y al igual que el socialismo tan preciado de aquella época, el comunismo de las “reducciones” del Paraguay era antidemocrático; pues, mientras que el socialismo ateniense clásico se basaba en la esclavitud de la inmensa mayoría de la población, el comunismo del Paraguay tenía su fuerza en el servilismo de todo el pueblo trabajador (los indolentes, ignorantes y supersticiosos aborígenes) hacian sus instructores y guardianes jesuitas.

Los socialistas bien informados de la actualidad reconocen que el experimento de Paraguay no debe tomarse como una demostración de la viabilidad del colectivismo entre un pueblo inteligente y civilizado en condiciones modernas; y Victor Cathrein, que es jesuita, señala en su Socialismo (que es la refutación estándar católica romana del marxismo): “Las reducciones del Paraguay, frecuentemente establecidas como modelos del comunismo, no eran estrictamente comunistas y estaban destinadas Sólo para ser instituciones de carácter transitorio “.